En pijama

Tantos días sin parar, que hoy que por fin puedo detenerme… no sé cómo se hace. No tengo ganas de salir. Sólo quiero estar conmigo misma, aunque eso implica enfrentarme a todo el caos que hay dentro de mí.


Siempre me acompaña mi guitarra. Somos inseparables. Sé que cuando nos conocimos, ella entendió algo que nadie más. Puede traducir a los demás lo que yo siento, aunque a veces ni siquiera yo lo entienda del todo. Pero hacer esto—sentir, crear, procesar—se vuelve tan complicado cuando las personas que amo se tienen que ir de mi lado. Y no sé cómo se hace para no extrañarlas tanto.


Los personajes de mi vida están rotando, y aunque no tengo nada en contra del nuevo elenco… los recuerdos me invaden. La nostalgia se apodera de mí por las tardes. Hoy no me he quitado el pijama, y ​​en serio, no quiero saber nada del mundo.


En este punto de mi vida siento que no entiendo absolutamente nada. Se dice que con los años uno gana experiencia, pero yo nunca me he sentido realmente preparado. He jugado esto una y otra vez, y aún no aprendo cómo se gana. Creo que a veces me dejo llevar demasiado por el sentimiento. Y cuando todo se acumula, tengo que sacarlo de algún modo. Solo necesito un poco de descanso… para poder conectar con lo que llevo dentro.


Nadie entiende lo que siento. A veces me falta el aire para respirar. Estoy entre lo que soy… y lo que me dicen que debería ser. Nunca pensé en estar sola, hasta hoy. Pero cuando estoy en silencio, a medianoche, no me imagino otra cosa.


Ellos creen saber algo sobre mí, pero no tienen ni idea de lo que hay en mi cabeza. Pretende haberme olvidado, pero yo soy el fantasma que los acompaña antes de dormir. Y ellas… dicen aborrecerme, pero trataban de imitarme todo el tiempo. En fin, así son algunas personas.


La incoherencia me causa conflicto, pero no voy a dejar que eso me detenga.

Dicen que no debo ser tan superficial… pero me pidieron el contacto de mi estilista.

Él no quiere que tenga amigos, pero se escribe textos con cualquiera.


Así es la vida, a veces caótica, a veces incomprensible, ya veces profundamente hermosa en medio del desorden.

Hoy no tengo respuestas, pero tengo mi guitarra, tengo mi piel y tengo el silencio.

Y con eso, aunque no lo parezca, tengo más de lo que a veces recuerdo.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Donde yo solía estar

Deseos de venganza

Cuiden a la Reina

Nos vamos a encontrar

...

Algo especial

Dejénme morir

Cuando va a ser suficiente