Cuiden a la Reina
Al principio del juego parecía una buena idea, era divertido; reíamos, comíamos y nos burlábamos del mundo. Tu no decías mucho, no podía saber lo que estabas sintiendo, pero me propuse averiguarlo. Tus ofrendas eran enormes, más de los que yo necesitaba, en realidad yo nunca quise eso, yo quería a alguien que estuviera conmigo y no que me trataran como a una reina.
Yo estaba simplemente pasándola bien y los demás parecían agradables, (no sabía en el infierno en el que me estaba metiendo). No te conocía realmente, eras como un libro cerrado. Las declaraciones de amor que me decías no eran de tu autoría. Tus regalos no buscaban hacerme sentir amada, solo eran para enaltecerte y para que vieran que yo te pertenecía. Me comencé asentir asfixiada pero no decía nada, iba a parecer una ingrata. Con palabras vacías decías conocerme y amarme, pero yo en tu presencia no sentía nada. Y aunque después de unos años llegaste a conocerme eso ya no servía, ya no me interesaba. Y aunque parecía que podía ir a donde quería siempre había una voz dentro de mi diciéndome que no lo lograría.
En aquel tiempo era muy común que fuéramos al circo con tu familia a ver esos payasos que no causaban gracia, me comprabas palomitas y nos sentábamos a ver la función, muchas veces te invitaban a pasar al escenario y hacías un gran acto.A mi también me invitaban a pasar pero cuando me negaba era abucheada.
Regresando al juego; algunos de los peones querían cortejarla, y cuando ella los rechazo te lo advirtió, pero tu no hiciste caso.Nunca supiste discernir en que personas confiar, eras fácil de influenciar. En la búsqueda del reconocimiento perdiste el enfoque de tu estrategia, pero yo siempre pude ver todo más claro desde mi casilla. A pesar de mi ingenuidad pude encontrar mi estrella, y serle fiel a ella, aunque eso significaba renunciar a ti y a nuestro juego y a pasar al lado de ti como si no te conociera.
Comentarios
Publicar un comentario