Esta vez no…
Al inicio pareciera que todo es hermoso y genuino, pero solo les das de comer ilusiones. Tratas de engañar a todos con tu falsa sonrisa; siempre haces apariciones estelares en mis peores pesadillas, metes a todos a un laberinto sin salida. Estoy harta de tener que darte la mano. No soporto lo que haces, me sacas de quicio.
Proclamas que este es tu terreno y todos están muy bien entrenados para saber cuándo defenderte, pero tus formas te hacen ver desesperado. Es fácil darse cuenta de tu abuso de confianza, pero con todo el castillo de naipes que tienes, te da un poco de tiempo para crear otro montaje. Todo el mundo está tan distraído que no ponen en duda tus palabras y entran en un juego en el que solo tú ganas.
Eres codicioso y te gusta tener el control, pero eso te va a perjudicar. Van tres veces que me he devuelto; de alguna manera, me tengo que desahogar. Estoy harta de sentir esta sensación en mi pecho. Estoy harta de que me digas qué es lo que debo hacer. Estoy harta de este cuento.
Yo no nací para servir tus caprichos e inmadurez. Me siento tan cansada de hacer esto una y otra vez. ¿Por qué tendría que soportarlo? Ahora que veo las cosas con claridad, no callaré. Tú sabes de lo que soy capaz, por eso me quieres alejar.
Tienes la fachada regular y te gusta hablar mal de los demás. Te defines como la pieza clave. ¿Por qué solo hablamos de ti? Yo sé lo que hiciste en realidad, y cuando llegan visitas, les dices que nada anda mal. De verdad, no quería hablar de esto; estoy cansada de tragarme lo que tengo que decir.
Es algo que me persigue en el tiempo y, de verdad, que me he querido alejar. Son como moscas que no me dejan en paz. Hablas mal de mí cuando lo único que hice fue quitarte el disfraz. Deberías estar agradecido de que ya no vas a tener que fingir más.
Tratas de distraerlos con esas falsas historias que sabes contar. Tus chistes no tienen más que crueldad. Cambias las reglas del juego cuando lo que crees conveniente, pero no permites que haga lo mismo alguien más. Un día, todo está bien; al siguiente, explotas.
Por favor, tomen nota para que aprendan cómo no hacerlo enojar, porque él no da nada de claridad. Es inhumano. Para ti, nada es suficiente. Tú siempre sabes cómo podrías haber hecho las cosas mejor. Actúas como si lo supieras todo y tienes una forma sutil y poderosa de conseguir las cosas.
Has creado una religión donde tú eres el dios y es hora de rendirte culto o no alcanzaremos tu gloria. Ya no quiero seguir con esto. Estoy enfocada en algo más, pero es algo que no se detiene con el tiempo, es algo que me quiere matar.
Tus amigos te cuidan la espalda, pero ellos no saben para quién trabajan. Dicen que hablo muy fuerte, dicen que solo debo dedicarme a sonreír, dicen que debo convivir, pero ¿quienes son ellos para decirme que hacer y cómo sentir?
El agua se desborda de mis ojos. Alejaste a quien más quería de mí. No había hablado con nadie de esto. ¿Qué queda sin quién hablar? Cuando le dijiste esas mentiras sobre mí, sabías que él te tenía tanto miedo y no te importó lo que iba a sentir; nunca te interesó verlo feliz.
Tu apellido es la peor parte de ti. No, otra vez no. ¿No te has cansado de torturarme? ¿Qué haces aquí? Solo déjame en paz.

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