Soltar
No me gusta que se me quiera imponer algo y no se me permita cuestionar nada. Me gusta hacer introspección, eso de ir a ciegas, no deja nada bueno.Siempre he sido la oveja negra en la familia, y eso ya me tiene sin cuidado, pero a ellos no.Ya no quiero ser la niña buena, no creo que nadie este por encima o por debajo de alguien, no me río si no me causa gracia el chiste, no paso tiempo con alguien que no me agrada, no quiero estar obligada a hacer algo solo por capricho de alguien y si un adulto hace berrinche lo trato como a un niño.Me gusta la confrontación, y sé que soy responsable de mi vida.
Ya no voy por la vida escondiendome, ahora solo soy yo, con todo lo que eso conlleva. Disfruto de ver las puestas de sol y usar mis gafas, comer un helado aunque no sea un día caluroso, caminar por horas sin tener un rumbo fijo, cargar con lápiz y papel a todos lados. No confío en los jugadores, y me da mucha risa verlos mentir. Los ojos siempre revelan la verdad.Ahora entiendo porque hay que tener cuidado; hay gente que no le importa pisotear a alguien más para poder escalar. Respiro hondo y me doy un fuerte abrazo, pues sé que nadie más lo hará. Sé que no he sido la mejor amiga, ni hija, ni hermana, ni humana y no pretendo serlo, solo quiero que sepan que los amo y que estoy haciendo todo mis esfuerzo por demostrarlo.
Escucho la misma canción una y otra vez tratando de descifrar la verdad, y me di cuenta de que ya sé cual es el amor que quiero: el que no presiona. Le doy un sorbo a mi café y continuo escribiendo, yo sola no lo terminaría. Me gusta ver a la gente pasar, salgo a la naturaleza para poder respirar, he estado más tranquila pero aun no he podido llorar. Esto es un camino que sigo recorriendo y estoy averiguando que rumbo tomar.
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