Una vida a tu lado

Solo era una niña que temía quedarse sola y quería ser aceptada.

Decía que sabía lo que hacía, pero en verdad nunca estuvo preparada.

Solo fingia para que nadie la lastimera.


Por las noches dormía con su única hermana.

Éramos inseparables, como el sol y la luna: una complementaba a la otra.


Llenándonos de tierra, corriendo en falda y sandalias, solíamos compartir todo:

jugar en la lluvia, hacer maratones de películas, ensayar las mejores coreografías,

inventar juegos en cualquier parte,

comprar nuestras revistas semanales,

explorar nuevas miradas,

cargar a todas partes nuestras cobijas tan usadas.


Extraño todos esos momentos a tu lado.


Ahora hemos crecido y nos hemos descuidado.

Ya no compartimos ropa ni peleamos,

ya no salimos juntas ni charlamos.


Buscamos un mejor camino para andar

y, en realidad, yo nunca te quise dejar.


La vida ahora es más desabrida.

Dejamos de ser cómplices, dejamos de soñar.

Siempre he creído que tenemos algo más para dar,

Solo no hay que dejar de intentar.


¿Podemos volver a empezar?


Hoy estoy sonando de más.

Es solo que te extraño

y tengo ganas de salir.


Veremos qué pasa.

Mientras tanto,

Te seguiré recordando.




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