El filo del silencio
Otra noche recostada,
Otra noche que no siento nada.
Me han terminado las palabras,
y de mí no queda nada.
Solo escucho unos tambores
y las cuerdas de guitarra.
Nunca he estado más vulnerable.
Nunca me había dolido tanto nada.
Trato de entender lo que la gente habla.
Dicen cosas de mí,
pero yo no les he hecho nada.
No me había dado cuenta
de todo el tiempo
que llevaba encerrada.
Nadie nunca me dejó decir nada.
Siempre he temido lo que dicen.
Pero ¿cómo negar
que siempre he sido rara?
Siempre he querido hacer buenas letras.
Dicen que eso lo da la práctica.
Pero ¿cómo hacerlo,
si siempre han querido
apuñalarme por la espalda?
Me dicen que lo intenté.
Me dicen que soy una descarada.
Me dicen que debo defenderme.
Me dicen que debo ser educada.
No sé cómo salir de aquí.
Yo nunca he robado nada.
Salgo a la lluvia;
me gusta estar mojada.
¿Estar a la moda?
Eso no me importaba.
Él cruzado cien laberintos
y nunca encuentro nada.
Me dejaste pistas.
Me dejaste en pausa.
¿Y nunca te diste cuenta
de quién te vigilaba?
Me bajo a tu altura.
Y aún no entiendo nada.
No intentes entenderme;
no descifrarás
ni una sola palabra.
Me tratas de tonta.
Pero son los tontos
los que siempre hablan.
Me gusta el silencio.
Me gusta su espalda.
Últimamente veo
tantas caras falsas.
¿Quieres confundirme?
Es lo malo
de no saber
con quién tratas.
Solo quiero una mirada.
No me digas nada.
No busques más respuestas.
Lo único que hay al final es…
Nada.

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