Crónicas de una mujer no escuchada
Lo que yo digo nunca es tomado en cuenta. Dicen que aún soy inexperta, que si no soy mamá, no tengo por qué opinar. Cada día es una lucha para poder dejarme ser. Miro al espejo y solo quiero que esto acabe ya.
Nadie sabe realmente qué pasaría si dejaran de apartarse. Están muy ocupados victimizándose por cosas que pasaron hace 40 años, y ahora solo son un clan al que no puedo entrar, que no quiere aceptar a nadie más.
Todos esos chicos que me adulan sin siquiera conocerme solo me recuerdan lo sola que estoy, y lo poco que significan los halagos para mí. Dicen que saben cuál es mi tipo, pero lo que no saben es que yo soy la que cambia dependiendo la situación. Soy como un camaleón.
Aún tengo las heridas abiertas en mi piel, y siento que no valgo nada si alguien no me dice que lo estoy haciendo bien. Me arreglo todas las mañanas para ocultar lo que mi corazón calla, pero esto me sobrepasa.
Tengo tantos sueños, y los demás dicen que soñar no sirve de nada. Siempre he seguido mi corazón, hasta el día que se rompió cuando nuestro amor murió. Me siento desorientada, y ahora estoy recogiendo las piezas tratando de embonarlas, como si no hubiera pasado nada.
Tengo tantas preguntas que quisiera que fueran contestadas. Vivo en una incertidumbre; Pienso que lo peor va a pasar porque mi mente siempre me engaña. Trato de no oír las voces, pero… ¿cómo las callo? Esto no es de simple voluntad.
Ahora entiendo por qué debo ponerme en el lugar de otros en vez de solo juzgar. Pienso que si tal vez hago algo importante, al fin será digno de amar. Pero por más que hago cosas, el amor no parece llegar. ¿Será que me veo muy necesitada?
Aún no lo sé. Pero esto no es como lo pensaba. Me dicen que ya tendría que estar en otra casa, haciendo las cosas como ellos pensaban. Pero eso, para mí, nunca ha significado nada.
Así que por el momento… solo me quedará acostada.

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