Mis últimas palabras
Estoy teniendo uno de esos días donde todo sale mal.
No puedo callar más las voces en mi cabeza: me dicen que no soy suficiente, que todo saldrá mal, que no estoy hecha para soportar algo como esto, y que es mejor rendirse ya.
Solo quisiera desaparecer lentamente, sin que nadie se dé cuenta, sin que nadie sospeche, sin que nadie recuerde algo de mí. Solo quisiera no haber existido.
¿Por qué me trajeron a este mundo si solo iba a sufrir?
Yo sé que ellos no quieren verme mal, y que les duele que yo esté así. Por eso pierdo el contacto y desaparezco cada mes.
No necesito ser reconocido. Solo quiero personas que me vean, que me amen de verdad, que me den un abrazo si me ven triste sin preguntar nada.
La gente es muy cruel. Aun si te ven muriéndote, te roban lo que traes. No les importa nada más que su propio bienestar.
Y luego envidian a los que sí se preocupan por los demás, porque ven que a ellos sí los quieren de verdad. Porque ven que ellos sí.
Cada palabra que sale de mi boca la siento como una mentira.
No puedo ni mirar a los ojos, porque siento que me desbordaría.
Prometí dejar el alcohol, pero sin él, ¿cómo lo soportaría?
Siento que debo parecer fuerte, para que ella no sienta que el mundo se le viene encima.
Ella es muy joven para dejar la silla vacía.
Nada de lo que hago es suficiente. Siempre me dicen que puedo hacerlo mejor, pero… ¿realmente es necesario?
¿Por qué nadie dice nada bueno sobre lo que ya es, en vez de solo hablar del “debería”?
Quiero quebrarme donde sea, sin miedo a ser aborrecida.
¿Por qué debemos fingir que siempre estamos bien, que tenemos todo resuelto, que nada nos perjudica?
Todos se preocupan por cómo lucen, pero no por cómo hacen sentir.
Parece que ahora solo un niño te recibe con los brazos abiertos, en un mundo de mentiras e injusticias.
Estamos por empezar otra guerra mundial, porque no pudimos ganar la guerra con nosotros mismos.
No nos importa quién se esté muriendo de hambre mientras en nuestra mesa haya algo que comer.
Dame una razón.
Dame una palabra.
Dame una sonrisa.
Dame lo que sea.
Yo lo tomaré como una señal para seguir soñando con que estoy bien en esta realidad.
Creí que serían tantas, pero al final me conformé.
Llevo cuatro meses intentándolo con mi última esperanza.
Esas cápsulas me dijeron que hacen magia… pero yo no siento nada.
Entonces me pregunto:
¿Cuál será mi siguiente paso?
Si es que tengo fuerzas para darlo, será a la nada, comenzando desde la punta del edificio más alto.
¿Porqué tengo que buscar a diario un motivo para vivir? ¿Porque no es suficiente con lo que ya existe?

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