La ambición no es pecado

Pensé que se trataba de algo sin importancia, pero resulta que de él puede depender de mi vida.

Nadie quería admitirlo, ni siquiera yo misma.

No me gusta meterme en esos asuntos, porque él lo hacía… o mejor dicho, no me lo permitiría.

Y yo pensaba que eso nunca cambiaría.

Solo me gusta gastarlo, no contarlo.

Me doy cuenta de que soy lo que tanto he criticado.

Así como llega, se va.

Y yo ni siquiera recuerdo: ¿dónde lo he dejado?


Me dijeron que yo no me tenía que meter en esos asuntos,

que una dama se limita a conversaciones sin profundidad

y que tengo que hacer parecer que todo está en orden.

Se me ha dicho que no tengo que preocuparme por eso,

que mejor me dedique a sacarme provecho.


Las mujeres más cercanas a mí no tienen idea de cómo se maneja.

Solo se dedican a su hogar.

Pero yo no nací para ser mamá,

y no pienso reducirme a solo ser la esposa de alguien.

No quiero perder mi apellido

Ni estar obligado a cocinarle.


Siempre he anhelado algo más grande,

algo que no se pueda comprar.

Me hacían sentir culpa si gastaba en mí.

Pero lo que hago siempre es trabajar,

y no pienso parar


Me decían que era muy ambiciosa y presumida;

algunos, incluso, me llamaban narcisista.

Pero yo creo que, más bien, me gusta estar al tanto de mis asuntos.

y hacerme cargo de ellos personalmente.


Y en cuanto a las monedas…

Ahora decidido invertirlas en algo que me dé más.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Donde yo solía estar

Deseos de venganza

Cuiden a la Reina

Nos vamos a encontrar

...

Algo especial

Dejénme morir

En pijama

De nuevo al mismo lugar