Hermosa y sin hambre
Siempre me ha gustado sentir que tengo el control de todo.
Y termino siendo la madre de mis novios.
Solo conecto con hombres inmaduros, y me avergüenza que me vean con ellos.
Mitómanos, narcisistas, sin trabajo, inestables, físico-culturistas, adictos a la adrenalina…
Eso es lo que suelo conseguir.
Yo me pregunto:
¿Por qué deben de sufrir tanto las bonitas?
A veces soy muy dura conmigo.
Lo que he pasado amerita más compasión.
Voy a dejar de verme al espejo por unos días
y concentrarme en la idea de que puedo ser hermosa sin estar muriendo de hambre.
Puedo mostrarme hermosa sin necesidad de que otros lo aprueben.
Es una estupidez pensar que solo soy bella cuando estoy flaca o soy lastimada.
En el pasado me veía increíble,
pero me estaba muriendo por dentro.
Era todo un personaje.
Solo buscaba agradar a los demás.
Cada que intentaba comer, me ahogaba con la comida.
Solo quería vomitar, aunque me estuviera muriendo de hambre.
Trataba de engañar a todo el mundo
haciéndoles creer que nada me dolía.
Me quería morir de verdad.
Nadie me escuchaba. Realmente.
Eso que hacía me hacía sentir poderosa,
pero solo duraba un rato.
Ahora me recuesto a oscuras a pensar en mi cuarto.
Me exigieron ser luz
cuando yo solo quería que alguien me acompañara en mi dolor.
Y no puedo seguir fingiendo que no pasó nada.
Estoy haciendo lo más valiente que he hecho en toda mi vida:
estoy sanando
y aprendiendo a soltar.
Y no me estoy dando el crédito que merezco por eso.
Dejé una relación tóxica a la cual invertí mucho tiempo.
Y ahora estoy sola.
Aprendí a poner límites
y a hacer las cosas por mí misma.
Nunca me imaginé viviendo sola.
Tampoco me imaginaba teniendo una familia.
Pero me comprometí conmigo misma y comencé a liberarme.
Digo lo que pienso.
Bailo cuando quiero.
Disfruto de mis sábados.
Ya me tomo mis medicamentos.
Me doy tiempo para mí.
Pero nada de eso parece suficiente.
Aún me duele no verte.
Comentarios
Publicar un comentario